2ª Mano
Interrogarse es propio de la naturaleza del hombre, quien, desde que existe, procura comprender las cosas y el mundo que le rodea, pero, sobre todo, procura comprenderse a sí mismo: ¿por qué existe?, ¿adónde va?, ¿cuál es el valor de su existencia?, ¿qué caminos tienen sentido?Con la fuerza de su espíritu trata de desarrollar una civilización. Pero esta civilización, que pretendía ser respuesta a los interrogantes del hombre, se ha vuelto pregunta ella misma y lo ha colocado en el límite del no ser, puesto que ha quitado su sentido a todo.en esta perspectiva, el problema de Dios ha pasado a ser el quicio de toda la problemática de nuestro tiempo. Es preciso, por tanto, rehacer el recorrido existencial del hombre desde su surgimiento hasta el día de hoy. Es preciso intentar encontrar el carácter existencial de la fe, ya que, durante mucho tiempo, el discurso teológico se ha limitado a un fácil idealismo, que pretendía tener respuesta para todo. en estas páginas, por el camino de la abundancia analítica, que retorna, paso a paso, las iniciativas de la teología, de la filosofía, del conocimiento científico y de la antropología, el autor nos conduce a una visión enteramente nueva de Dios, de la fe y del discurso teológico.Aquellos para quienes la existencia es una incógnita, tal vez puedan entrever aquí una respuesta, cuya riqueza les dejará admirados.